viernes, 4 de noviembre de 2011

Extractor de humos

Que todo permanezca, en un sitio equiparable al vacío de un vaso con un mechero dentro. Quieto.
Que nada se entremezcle con la cristiandad de un vaso de vino picado y un pan tostado en aceite.
Que no vuelvas a llamar si no tienes nada que decir, por que sólo el hecho de callar es más peligroso.
Que el extracto de mi vena aorta no luzca más allá de mi casa, que mi perra y yo seamos felices, porque para eso hemos resucitado.
Que no deje de llover y no haya días más buenos, que me quede como estoy y me corten el teléfono.
Que no tengo vecinos y a fuerza lo que tengo es un enjambre de cucarachas pateándome el estómago y que no me dejan dejar de fumar.

1 comentario:

Carlos Andrés dijo...

Es envidiable resucitar y tener una perra al lado. Es envidiable e incluso saludable.
Tras morir muchas veces mucho (a la manera de Ángel González), para vivir siquiera un poco, suelo despertar solo. Entonces miro a un lado y a otro, sin demasiada convicción, y termino clavando mis ojos en el techo, con una sola esperanza. Que no se me vuleva a caerel cielo encima.

Ps. No he tenido la oportunidad de decírtelo en vivo (tampoco me hubiese atrevido), pero aprovecho para darte la enhorabuena por "Manqué". Touché, Raúl.