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miércoles, 21 de diciembre de 2011

Oda al hambre...

Como antes me dijeron,

insípido artista del hambre
yo
no soy tu alimento
y
mucho menos tu motivo para comer
nosotros
no somos más que el vacío
muertos
seremos físicos y contables
hasta entonces
cántale a los vientos.

jueves, 26 de mayo de 2011

Siempre puede pasar algo

Hoy, 
en casa, 
después de una mañana cubierta de todo tipo de despropósitos, 
entre tormentosa y amable,
con un cielo dedicado casi exclusivamente a la monotonía del gris azulado de los mejores días del invierno y los peores del verano más prometedor, 
he abierto una cerveza, 
encendido un cigarro del peor tabaco del mundo 
y descansado sobre la silla de mimbre que aparece en cualquier postal andaluza carente de estilo. 
Mirando 
entre los barrotes 
he clavado mi vista en un nudo de cables caprichosos, 
sobre los que no pondría jamás mi mano, 
he creído que alguien me observaba 
y prestaba atención al nudo de palabras que rondaba desde mi cabeza hasta mi lengua.
Balbuceando, 
"siempre puede pasar algo", 
en ese momento, 
un señor con sombrero rojo y pies creo descalzos admiraba la belleza de esta ciudad, 
hoy desagradecida para mí, 
y retomando una frase que, 
tal vez, 
empezara a recitar al entrar en mi calle ha exclamado, 
no creo en prácticamente nada!" 
y reía, 
reía como el puto diablo reirá cuando nos vea entrar uno a uno en su agujero.
He comprobado que la llave de casa estaba bien echada, 
he adoptado la postura de 
Cash 
en 
su 
famosa fotografía, 
he pensado en ti, 
y le he dicho que tiene razón, 
pero que hace varios días que no comparto su opinión.
Apurada la cerveza me he dispuesto a escribir.

viernes, 8 de octubre de 2010

Cuatro razones para abandonar una ciudad

1.-
Hoy, al despertar,
la ciudad ya estaba harta del día.
Busco un encendedor,
me llevo un cigarro a la boca
y maldigo la noche anterior.
Mientras, un camión descarga
armarios sobre un contenedor de hierro,
haciéndolo todo astillas.
2.-
Dadme conocimientos de geometría y
un doctorado en matemáticas.
Dadme dinero a fondo perdido.
Permitidme desaparecer dos años,
después volveré con un plan para
conquistar el mundo.
3.-
A veces,
cuando entro en un dulce estado somnoliento,
mi mente, anónima, da vueltas sobre la idea del fracaso.
Al desperezar los sentidos,
me pregunto qué cantidad de gente habrá experimentado, como yo,
los mismos pensamientos en un dulce estado somnoliento.
Sobre esto ya escribieron un poema
si no recuerdo mal.
Yo no lo podría explicar mejor.
Así que,
me abstengo de reescribir y me limito a recitar de memoria,
que de alguna manera es como estar escribiendo también.
Redundancia.
4.-
Esta vez no contéis conmigo,
dejad de quererme.
Yo, al igual que vosotros,
fui atacado por la economía mundial
pero señalé con mi espada a las
instituciones.
Esta vez no contéis conmigo,
dejad de quererme.
He cancelado todos mis contratos,
ya no tengo teléfono y vivo en las
afueras.
Cada vez me siento más reacio a formar parte
de cualquier tipo de asociación cuyo número de
miembros exceda de
UNO.

miércoles, 15 de septiembre de 2010

Hay que ganarse la vida

Lo sabías y te lo dije: "El miedo ,en algún lugar, está agazapado, como un cristiano rodeado de infieles".
No me hiciste demasiado caso y el manto gris fue cubriéndolo todo. Ahora maldigo mi suerte mientras mi lengua se pega al paladar.
El mal es entero y todo es para estar peor, como decía San Juan de la Cruz. "Si no sabes donde entras, la duda será saber donde estás". 
Me voy haciendo viejo y ciego, me voy consumiendo ajeno de todo el resto. Y esa es la verdad más absoluta como la rebeldía universal es dejar de dormir.
Mi música es callada y mi soledad es sonora, como decía San Juan de la Cruz.
El interior no tiene demasiada valía y sin arrimo no tendrás amparo, decías. Pero ahora, en medio de ningún lado repito a escondidas: "Dichosa ventura, dichosa ventura, quedándonos sin nada"